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Heroes de Cantaura

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Written by cantauravive

mayo 8, 2010 at 9:49 pm

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COMANDANTE GUERRILLERO AMÉRICO SILVA

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Américo Silva

Américo Silva

Américo Silva, militante marxista leninista, activista urbano y guerrillero, nace en Aragua de Maturín, capital del otrora Distrito Piar del estado Monagas. Al morir su padre, Alberto Tirado, Américo, con apenas 12 años, toma una trascendente decisión: dejar la escuela para poder trabajar. Con su madre, Marcolina Silva, y sus hermanos, Alberto, Juan José, Antonio, Italo y Fernando, encara la subsistencia con firmeza y dignidad. Trabaja de bedel en el comedor escolar de Aragua y luego como vendedor de productos del campo en los portones de las compañías petroleras de Caripito y Jusepín. Así, desde muy joven, enfrenta la desigualdad social, la dominación extranjera y la necesidad de cambiar tal realidad. En la Escuela Cacique Taguay, de Aragua, culmina su primaria. Desde los 15 años discute la política nacional con Simón Sáez Mérida, Joaquín Blanco y Trino Barrios.

Para 1953, con 20 años, lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez, en San Félix y Ciudad Piar, estado Bolívar. También en Aragua de Maturín, donde es perseguido por la Seguridad Nacional. A los 23 años vive en San Félix y es miembro de la resistencia clandestina de trabajadores. Al iniciarse la industrialización del hierro trabaja como conductor de ferrocarriles de la Orinoco Mining Company, OMC. Allí siente, con mayor fuerza, la explotación capitalista y la discriminación hacia la clase obrera. Junto a otros trabajadores progresistas fomenta las ideas revolucionarias, defiende y organiza a los obreros para rescatar el Sindicato del Hierro, bajo el dominio de los intereses patronales. Esa lucha se extiende hacia la defensa de las familias campesinas del Cerro de La Parida, hoy Cerro Bolívar, desalojados por la OMC, y la Guardia Nacional.

Derrotada la dictadura, Américo cumple tareas en el Instituto Agrario Nacional, IAN, en Monagas. Allí reparte tierras a campesinos, organiza sindicatos agrarios, activa luchas por el derecho a la tierra y contra terratenientes y latifundios. En 1960 participa en la fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. En el Campamento de la Juventud del MIR en Culantrillar es instructor de formación político-militar.

Para 1961 se ocupa de las guerrillas urbanas de oriente. Cuando tiene 30 años, es responsable de la Retaguardia y Logística del Frente Guerrillero Ezequiel Zamora asentado en los estado Miranda y Guárico. En oriente, con otros camaradas, funda el Frente Antonio José de Sucre al cual sirve como Primer Comandante. Viaja dos veces a Cuba y regresa al país el 8 de mayo de 1967 con el llamado Desembarco de Machurucuto, expresión de internacionalismo proletario. Tras la división del MIR, en 1970 se crea Bandera Roja. Américo Silva, está entre sus fundadores. Como parte del Comité Político Nacional de ese partido, miembro de la Comandancia del Frente Guerrillero Antonio José de Sucre y responsable político-militar del Distrito Trino Barrios, defiende la lucha armada y cuestiona la “pacificación” propuesta por el Gobierno de Rafael Caldera, política denominada por el pueblo “La paz de los sepulcros”. Desde 1971 concentra en Guayana trabajos políticos entre sectores de barrios, campesinos, obreros y estudiantes. A los 39 años muere en combate con la Guardia Nacional el 31 de marzo de 1972, en el kilómetro 21 en la carretera El Pao, San Félix, estado Bolívar.

Américo Silva se mantuvo durante 12 años en la lucha armada. Desde 1960, hasta 1972. Doce años en combate por el pueblo, sin interrupción, dudas ni sesgos. Vivió con entusiasmo y alegría. Luchó con vehemencia por la toma del poder y la instauración del socialismo en Venezuela. Ante algún revés, decía: “La lucha de los oprimidos, por el socialismo, contra el capitalismo y su máxima expresión imperial, es diversa y arriesgada y no termina ni con la traición de un desclasado ni con la muerte de un guerrero”. Américo, constituyó una familia con Argelia Velázquez de Silva, educadora, periodista y luchadora social con quien tuvo tres hijos: Hildemar Antonio, Italo Américo y Víctor Ricardo. La honradez, la solidaridad y la constancia revolucionaria definen su personalidad y calidad humana. Sus altos valores socialistas lo hacen destacar como líder político y comandante guerrillero. Hombre del pueblo que a fuerza de ejemplo se ganó el respeto y amor de familiares, amigos, y de quienes lucharon a su lado. Con ellas y ellos reafirmamos el epitafio en la tumba de El Flaco Américo: ¡Hasta la Victoria Siempre. Patria o Muerte, Venceremos!

Textos: Lic. Argelia Velázquez de Silva, Lic. Italo Américo Silva. Fundación Américo Silva.

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julio 26, 2009 at 11:06 am

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Jesús Márquez Finol

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Jesús Márquez Finol nace un 14 de agosto de 1936 en Cabimas, estado Zulia. Su madre, Laura Rosa Finol (Doña Luisa), es costurera y de oficios del hogar. Su padre, Maximino Márquez, chofer y mecanico. Al mudarse a la villa del Rosario lo inscriben en la Escuela Ziruma. Al verlo, el maestro lo apoda: “El Motilón”. En el liceo Simón Bolívar de San Criostobal, Táchira, inica la secundaria y su activismo contra la dictadura. Luego, estudia Economía en la Universidad del Zulia, se certifica como locutor y trabaja en una radio.

Destaca como líder estudiantil y asume la Secretaria de Acción Democrática, partido aue abandona para unirse al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. En 1962 se muda a Caracas para impulsar al MIR, la guerrilla urbana y los Frentes Guerrilleros Ezequiel Zamora y Antonio José de Sucre. Vive en la residencia estudiantil de María Olivo, militante y madre de la guerrillera Olivia Olivo.

Con la Señora Olivo y su esposo constituye una célula política. En la residencia conoce a Gladys, estudiante de Historia, con quien se casa en 1964 y forma una familia de 4 hijos: María Luisa, Hildemar, José Manuel y Gladys Carolina, En la Universidad Central de Venezuela, retoma Economía. Para 1963, sube al Frente Ezequiel  Zamora, donde están Américo Silva, Trino Barrios, los hermanos Víctor y Fernando Soto Rojas, Coquito González, El Chema Saher, entre muchos otros.

En 1964, funda la célula Nguyen Van Troy, en tributo al revolucionario vietnamita fusilado el 15 de agosto de ese año. En 1970, al dividirse el MIR y crearse Bandera Roja, se incorpora a este partido desde el frente Antonio José de Sucre. El 1 de diciembre de 1966, por una delacion, el SIFA y la DIGEPOL, allanan su apartamento.

Los 8 detenidos son incomunicados y torturados. A Motilón le desprenden la mandíbula. A los 3 meses lo trasladan al Cuartel San Carlos, luego a la Isla de Tacarigua denominada por el pueblo “Campo de Concentración Rafael Caldera”, después a la Cárcel Modelo. Tras años de dolencias, le operan la mandíbula en el Hospital Militar. De allí, el 5 de diciembre en plena recuperación y cuando cumple 6 años de presidio, con una soga, se fuga del octavo piso y protagoniza el escape más espectacular del momento. Dos mese después, el gobierno de Caldera laçe quita la vida, pero jamás su inquebrantable firmeza y dignidad revolucionaria.

Jesús Márquez Finol, El Motilón, es asesinado el 1 de marzo de 1973. En caracas, avenida Los Jabillos de la Floridad, 7 esbirros del SIFA, le acribillan y secuestran su cadáver. Su esposa, Gladys Azuaje, lo localiza en el Hospital Militar, justo antes de ser llevado a la Villa del Rosario, estado Zulia, para enterrarlo sin presencia familiar. “Sólo una sábana cubría su cuerpo, tenía hematomas y quemaduras de balar en la cara y toda la parte posterior de la cabeza esta rellena de algodón, por la pérdida de la masa encefálica”. El cuerpo es llevado e helicóptero hasta una finca zuliana militarmente custodiada. De allí al cementerio, donde niegan el paso a padres, familiares y amigos. El Gobierno de Rafael Caldera ocutla el crimen político. Pocos medios informan verázmente. La mayoría tergiversa el hecho.

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julio 26, 2009 at 11:02 am

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Sor Fanny muere en Cantaura

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1. El 4 de octubre de 1982 una muchacha bella, de nariz perfilada, se cepilla la larga cabellera negra para limpiarla de briznas, bachacos, hormigas, y apoya la cabeza sobre el morral.

La llovizna matinal pega al cuerpo la ropa de campaña. La noche ha sido dura. Todo ha sido duro para sor Fanny Alfonso desde hace doce años, cuando resplandeciendo en un traje de fantasía recibió la corona y el cetro de Reina de la Primera Feria de la Cruz y del Mar de Puerto La Cruz.

2. Lejos ascienden aeronaves color de cieno. Primero los helicópteros agobiados de cohetes y ametralladoras punto 40. Luego los Broncos cargados de bombas y artillería ligera. Al fin, los Canberra, flechas de propulsión a chorro con bombas, cohetería y ametralladoras. Escrutan en los instrumentos el rumbo hacia el hogar ancestral de nuestros antepasados kariña: la mesa de Guanipa. Los planes de vuelo marcan un blanco de nombre melancólico: Mare Mare, nombre del cacique o la deidad o el indígena que muere infinitamente en una elegía que también parece infinita: Mare Mare se murió/ en el sitio de Angostura/ ¿De qué murió Mare Mare/ si no fue de su amargura?

3. Quizá comienza la amargura de sor Fanny al estudiar Sociología en la Universidad de Oriente en Cumaná.

Quizá pone mal gusto en su vida leer sobre tanta pobreza para tantos y tanta riqueza para tan pocos. Quizá la vida no se estudia en libros. Los intelectuales consagrados abominan del compromiso.

Sor Fanny hace trabajo político en los sindicatos del calzado, en Petare, en El Cementerio. La fichan todos los aparatos represivos. La Reina de la Cruz y del Mar cambia los vestidos escotados por la camisa de caqui, el jean gastado, las botas Frazzani y la gran cartera donde el perseguido lleva todo lo que tiene, porque no sabe si volverá a dormir donde amaneció. Un frasquito de crema de almendras y un cepillo suave para el pelo es todo lo que conserva de otra vida que hubiera podido ser más amable, más falsa.

4. Mil quinientos efectivos militares cercan Mare Mare. Los preceden disips encapuchados. La Mesa de Guanipa es plana, con pastos ralos apenas punteados de matorrales y escasísimos árboles. El peor terreno para que decenas de guerrilleros y estudiantes se reúnan a discutir sobre su estrategia después del terrible golpe de la captura de su principal dirigente, Gabriel Puerta Aponte.

5. Quienes conocieron a sor Fanny la recuerdan como mujer que aparenta carácter fuerte y argumenta con vehemencia pero que es en realidad muy sensible.

Llora con facilidad, es incansable y muy trabajadora. De escondite en escondite, se gana la buena voluntad de todos porque asume la protección de las jovencitas y es magnífica cocinera. Una amiga cuenta que pechereó a un hombre que les faltó el respeto. Otra, que escapó de ser violada por tres maleantes luego de una pelea que la llenó de contusiones. Las reglas de seguridad mandan que al cambiar de escondite debe romper todo vínculo con la familia del alma de los solidarios.

Sor Fanny no se resigna a esa muerte periódica de su mundo. A veces, rompiendo la seguridad, restablece contactos. El cerco represivo urbano se hace tan fuerte que se incorpora a la guerrilla como comandante Patricia, en homenaje a su madre, Patricia Salazar.

6. Los vecinos de la zonas saltan al sentir vuelos rasantes de aviones, explosiones, tableteo de ametralladoras.

Ricardo Matheus narra que “con los aviones Bronco bombardearon la zona, luego llegaron los helicópteros para barrer el bosque con sus ametralladoras punto 50 y por último de nuevo desde los aviones Bronco dispararon cohetes y bombas en circunferencia amplia, donde permanecían no sólo guerrilleros al margen de la ley, sino trabajadores del campo quienes fueron alcanzados por los proyectiles disparados desde diferentes ángulos y por la onda explosiva de las bombas” (2001, 6-10-82, p. 30). El gobernador copeyano de Anzoátegui, Abdel Muhammad, niega que se hayan empleado bombas. Pero Eduardo Rivero Olmos testifica que “En las poblaciones urbanas y ciudades cercanas se insiste con indignación en la muerte de numerosos civiles, entre ellos 7 indígenas y un número indeterminado de campesinos. Aseguran, los que esto sostienen, que los cadáveres de estos civiles han sido sepultados en el mismo sitio de los acontecimientos.

Otros dicen que no ha sido necesario ya que los cuerpos quedaron despedazados por las bombas y la metralla de los aviones Bronco” (El Mundo, 7-10-82).

7. Quisiera saber, quisiera no saber cómo son los últimos instantes de los fugitivos que sólo tienen ideas indestructibles y armas oxidadas contra el bombardeo de saturación que los diarios llamarán “operación exterminio”. Quizá sor Fanny ve caer al catire Antonio Rincón, primer comandante del “Frente Américo Silva”.

Quizá auxilia a la bella María Luisa Estévez, que cae herida en las piernas. Quizá lo último que escuchan son estampidos secos: tiros de gracia.

8. María Luisa es hija de un piloto de Viasa y de una propietaria de caballos purasangre, Vicenta Maruja Arranz de Estévez, calderista sin filiación política. Tras la exhumación, ésta declara que “todos esos muertos presentaban heridas por armas de fuego en las piernas y en la cabeza (…) sólo cuatro de los cadáveres tenían sus cuerpos cubiertos con uniformes militares y el resto, a excepción de su hija, estaban desnudos”. Concluye la señora Arranz que sólo lo uniformados eran guerrilleros, y los demás, estudiantes (El Nacional, 14-10-82, D-24).

9. La evidente disparidad de bajas -23 muertos entre los rebeldes contra uno en el Ejército- confirma la convicción de que se trata de una ejecución en masa. El “Viernes Negro” del 18 de febrero de 1983 colapsa el sistema bipartidista.

La masacre se vuelve su forma esencial de contacto con el pueblo: Yumare, El Amparo, el Meridazo, el Caracazo.

Tantos nombres, tan recordados, y tantas hecatombes, tan impunes.

Luis Britto García

Written by cantauravive

julio 26, 2009 at 11:01 am

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